Una
vez documentado el edificio lo más exactamente posible, se hace necesario
realizar una documentación que recoja todas las patologías detectadas,
describiéndolas por tipos, especificando claramente su posición y el área que
ocupan o el número de unidades que hemos hallado.
Esto,
que en Italiano se denomina “mappatura dei degradi”, (literalmente “planos de
las degradaciones”), podríamos traducirlo libremente como “planos de
patologías”.
Estos
documentos tienen una triple finalidad; 1) hacer comprensible, de una manera
clara a la persona o personas que van a intervenir en el proceso de
rehabilitación el tipo, posición y alcance de cada uno de los problemas
hallados. 2) Facilitar la elección de las soluciones de rehabilitación
adecuadas a cada patología, y 3) Realizar una valoración económica lo más
detallada posible de esos procesos.
Debemos
tener en cuenta que la información que hay que aportar en algunos casos es tan
extensa (y en muchos casos, superpuesta en estratos), que en aras de la
claridad, a veces habrá que duplicar documentos.
En
efecto, vamos a partir siempre de nuestros documentos de estado actual
(plantas, secciones y alzados), a los cuales se superpondrán los sucesivos
códigos que van a indicar cada una de las patologías.
Si
pensamos por ejemplo en una fachada, podemos tener distintos problemas que
afecten a su superficie; fisuras del revestimiento, desprendimientos de
morteros, ensuciamientos por contaminación, colonias de líquenes, grafittis,
desprendimiento de decoración aplicada… todos estos problemas, evidentemente no
suelen ser generales en toda la
superficie, sino que ocuparan distintas áreas, en muchos casos superpuestas,
como se ve en la imagen:
Además,
puede haber otros problemas que afecten, no a la superficie, sino al espesor
del muro; degradación de morteros, grietas, humedades….., por lo tanto, habrá
que proceder de manera sistemática a la localización y ubicación de cada
patología, en algún caso, agrupándolas por “familias”, para hacer más clara su
comprensión.
En
cuanto a la manera de codificar esta información, no se ha establecido a nivel
nacional, (y parece difícil de tipificar), ningún código de color o grafismo
para cada problema, por lo que debemos utilizar códigos propios, siempre
referenciándolos a un cuadro o leyenda.
En
Italia, el grafismo standard utilizado es el de “Raccomandazioni NorMal 1/88”,
a efectos del material lapídeo.
Esto
último es fundamental, puesto que en muchos casos, el grafismo solamente no da
la suficiente información sobre el problema y sus causas, y por lo tanto,
tendremos que dar una información escrita complementaria, que transformara
nuestros dibujos en “planos parlantes”.
Es
a principios del siglo XIX, cuando se desarrolla la capacidad gráfica y de
representación suficiente como para representar de manera realista y veraz el estado real de los edificios,
aunque muy habitualmente, lo que vemos aun hoy en día son representaciones
graficas del “antes” y el “después” de la operación de rehabilitación o
restauración, sin ninguna referencia a pasos intermedios.
Sin
embargo es la obligación de documentar todas las fases del proceso de
restauración a fin de que este sea reversible, el que da inicio a la aparición
de estas representaciones graficas de las patologías, que mezclan los
conocimientos técnicos (física, química, biología), a los gráficos.
En
general, la escala de estas representaciones no debería ser inferior a 1: 50,
salvo en casos específicos.
En
el ámbito del software, se ha desarrollado en Italia el programa SICaR, específicamente
diseñado para elaborar toda la documentación del proyecto, permitiendo incluir
los datos geométricos, georeferenciacion, documentos, textos, ficheros alfanuméricos…
Se
puede tener información del sistema en el siguiente enlace:


