miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los planos de patologías.

Una vez documentado el edificio lo más exactamente posible, se hace necesario realizar una documentación que recoja todas las patologías detectadas, describiéndolas por tipos, especificando claramente su posición y el área que ocupan o el número de unidades que hemos hallado.
Esto, que en Italiano se denomina “mappatura dei degradi”, (literalmente “planos de las degradaciones”), podríamos traducirlo libremente como “planos de patologías”.
Estos documentos tienen una triple finalidad; 1) hacer comprensible, de una manera clara a la persona o personas que van a intervenir en el proceso de rehabilitación el tipo, posición y alcance de cada uno de los problemas hallados. 2) Facilitar la elección de las soluciones de rehabilitación adecuadas a cada patología, y 3) Realizar una valoración económica lo más detallada posible de esos procesos.
Debemos tener en cuenta que la información que hay que aportar en algunos casos es tan extensa (y en muchos casos, superpuesta en estratos), que en aras de la claridad, a veces habrá que duplicar documentos.
En efecto, vamos a partir siempre de nuestros documentos de estado actual (plantas, secciones y alzados), a los cuales se superpondrán los sucesivos códigos que van a indicar cada una de las patologías.
Si pensamos por ejemplo en una fachada, podemos tener distintos problemas que afecten a su superficie; fisuras del revestimiento, desprendimientos de morteros, ensuciamientos por contaminación, colonias de líquenes, grafittis, desprendimiento de decoración aplicada… todos estos problemas, evidentemente no suelen  ser generales en toda la superficie, sino que ocuparan distintas áreas, en muchos casos superpuestas, como se ve en la imagen:


Además, puede haber otros problemas que afecten, no a la superficie, sino al espesor del muro; degradación de morteros, grietas, humedades….., por lo tanto, habrá que proceder de manera sistemática a la localización y ubicación de cada patología, en algún caso, agrupándolas por “familias”, para hacer más clara su comprensión.
En cuanto a la manera de codificar esta información, no se ha establecido a nivel nacional, (y parece difícil de tipificar), ningún código de color o grafismo para cada problema, por lo que debemos utilizar códigos propios, siempre referenciándolos a un cuadro o leyenda.
En Italia, el grafismo standard utilizado es el de “Raccomandazioni NorMal 1/88”, a efectos del material lapídeo.
Esto último es fundamental, puesto que en muchos casos, el grafismo solamente no da la suficiente información sobre el problema y sus causas, y por lo tanto, tendremos que dar una información escrita complementaria, que transformara nuestros dibujos en “planos parlantes”.

Es a principios del siglo XIX, cuando se desarrolla la capacidad gráfica y de representación suficiente como para representar de manera realista  y veraz el estado real de los edificios, aunque muy habitualmente, lo que vemos aun hoy en día son representaciones graficas del “antes” y el “después” de la operación de rehabilitación o restauración, sin ninguna referencia a pasos intermedios.
Sin embargo es la obligación de documentar todas las fases del proceso de restauración a fin de que este sea reversible, el que da inicio a la aparición de estas representaciones graficas de las patologías, que mezclan los conocimientos técnicos (física, química, biología), a los gráficos.
En general, la escala de estas representaciones no debería ser inferior a 1: 50, salvo en casos específicos.
En el ámbito del software, se ha desarrollado en Italia el programa SICaR, específicamente diseñado para elaborar toda la documentación del proyecto, permitiendo incluir los datos geométricos, georeferenciacion, documentos, textos, ficheros alfanuméricos…


Este es un ejemplo de la pantalla de el programa.

Se puede tener información del sistema en el siguiente enlace:

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